El lenguaje hablado constituye el principal medio de comunicación del ser humano, que le permite interactuar y relacionarse con los demás, en los diversos contextos en que se desenvuelve. A través de éste, puede expresar sus necesidades, ideas y sentimientos, controlar su comportamiento, obtener información, aprender nuevos conocimientos, y elaborar y organizar su pensamiento; favoreciendo así, el desarrollo mental, social y afectivo del individuo. Sin embargo, ante trastornos o alteraciones en el lenguaje, se pueden presentar limitaciones y dificultades en dichos aspectos. Como es, el caso de la dislalia (objeto del presente escrito), alteración del lenguaje oral de gran incidencia en la población escolar.

El termino dislalia, proviene del griego dys: dificultadlalein: palabra o habla. Corresponde al trastorno en la articulación de los fonemas (sonido de las letras), por ausencia, distorsión o sustitución de algunos sonidos concretos del habla. Es decir, se trata de la incapacidad para pronunciar correctamente las palabras. Puede afectar a cualquier consonante o vocal, y presentarse en uno o varios fonemas, o en la asociación de consonantes, cuando estas aparecen unidas en una sola sílaba, omitiendo en este caso una de ellas (dice “busa” por blusa). En ocasiones, el habla del niño puede tornarse ininteligible por las constantes desconfiguraciones verbales que emplea, al encontrarse afectados muchos fonemas. Los tipos de errores que se pueden encontrar en el habla de un niño con dislalia son:

Tipo de error Definición Ejemplo
Sustitución Reemplaza un fonema por otro. Puede darse al principio, en medio o al final de la palabra. “tapo” por sapo,  cambia el fonema /s/ por /t/.
Omisión Omite el fonema que no sabe pronunciar. Puede ser tan solo el fonema como la sílaba completa. “apato” por zapato, omite el fonema /z/.

“camelo” por caramelo, omite la sílaba /ra/.

Distorsión Produce un sonido de forma distorsionada e incorrecta, pero que no es sustituido por otro fonema concreto, sino que su articulación generalmente se aproxima al fonema correcto. “schapo” por sapo, coloca la lengua en posición intermedia entre /s/ y /ch/, sin articular nítidamente ni el uno o el otro.
Inserción Ante la dificultad de pronunciar un sonido determinado, adiciona un fonema que no pertenece a la palabra,  sin eliminar ningún otro. “palato” por plato, inserta el fonema /a/.

De acuerdo a sus causas las dislalias se clasifican en:

  1. Dislalia evolutiva o fisiológica: corresponde a la fase del desarrollo del lenguaje en la que el niño no articula o distorsiona algunos fonemas por insuficiente madurez cerebral y del aparato fonoarticulador. Se presenta en los primeros años de vida y normalmente desaparece con el tiempo, pues estadísticamente se espera una correcta articulación fonemática a partir de los 4 años. Al formar parte de un proceso normal, es necesario hablarle al niño de forma clara y adulta, no imitar ni hacer gracia de sus defectos, para  evitar la fijación de estos.
  2. Dislalia Audiógena: su causa está en una deficiencia auditiva. El niño no articula correctamente o confunde fonemas semejantes debido a que no posee una correcta discriminación auditiva. Generalmente en estos casos,  se presentarán alteraciones de la voz y ritmo del habla, siendo junto a la dificultad articulatoria, señales de alerta de una posible pérdida auditiva que ha pasado inadvertida.
  3. Dislalia Orgánica: la causa es de tipo orgánico. Son aquellas alteraciones producidas por malformaciones o anomalías en los órganos del habla como son los labios, la lengua, el paladar, etc. También denominada “disglosia”.
  4. Dislalia funcional: es la alteración de la articulación producida por un mal funcionamiento de los órganos articulatorios a pesar de no existir ninguna causa de tipo orgánico. Comúnmente, los errores se presentan en los fonemas /r/, /rr/, /s/, /l/, /k/, /z/, /ch/ y combinaciones silábicas con /l/ y /r/.  Es la más frecuente y sus factores etiológicos pueden ser:

-Falta de control en la psicomotricidad fina: la articulación del lenguaje requiere una  gran habilidad motora, prueba de ello es que los últimos fonemas en aparecer son /l/, /r/ y sinfones ya que precisan un mayor control de los órganos articulatorios. Por ello, los defectos irán desapareciendo al mismo tiempo que se va desarrollando la motricidad fina, pues el niño irá adquiriendo la agilidad y coordinación de movimientos que precisa para hablar correctamente.

– Errores perceptivos e imposibilidad de imitacioón de movimientos.

-Estimulación lingüística deficitaria.

-Falta de comprensión o discriminación auditiva: el niño presenta dificultades para diferenciar unos sonidos de otros, produciendo errores en la imitación de los mismos.

-Factores psicológicos: cualquier trastorno de tipo afectivo (traumas infantiles, sobreprotección) que hacen persistir modelos articulatorios infantiles.

-Factores hereditarios: el factor hereditario, cuando existe, se puede ver reforzado por la imitación de los errores que cometan al hablar los familiares, si es que estas deformaciones articulatorias persisten en ellos.

-Deficiencia intelectual.

 

Efectos de la dislalia en el desarrollo integral del niño:

Si bien es cierto, la dislalia no reviste un carácter de gravedad, sino se lleva a cabo un tratamiento temprano adecuado puede traer consecuencias negativas en el equilibrio emocional y desarrollo intelectual del niño, por la influencia que ejerce el lenguaje oral sobre la personalidad, adaptación social y rendimiento escolar del mismo. Las consecuencias dependerán directamente de la magnitud del trastorno y de la edad a la que el niño logre superarlo.

Con frecuencia, los niños con dislalia son objeto de burlas y críticas en el entorno escolar y social por parte de compañeros y amigos. Lo cual puede repercutir notablemente sobre su personalidad. Cuando la alteración es tan seria que el niño no consigue que le entiendan, experimenta frustración y enojo. Además, puede generar inseguridades, complejos y conductas desadaptativas, como timidez, retraimiento, ansiedad, temor a hablar o agresividad; que finalmente, conllevará a la reducción de las interacciones sociales del niño, pudiendo provocar su aislamiento social.

Así mismo, si los errores articulatorios se prolongan más allá de los 5 años, pueden ocasionar dificultades en el aprendizaje del lenguaje escrito. Los niños con dislalia entran en conflicto al intentar entender la conversión grafema-fonema (letra-sonido de la letra), pues al no poder pronunciar correctamente el fonema, llegan a confundir, suprimir y adicionar letras al leer o escribir. Es muy probable, que el niño lea y escriba las palabras como las pronuncia, dando como resultado la dificultad, tanto del propio niño como de las demás personas, de entender lo que éste lee y escribe. Generando así, un problema de aprendizaje producto de una dificultad en el habla.

Más aún, la dislalia podría llegar a afectar el desarrollo cognitivo de los niños, al presentar dificultades en la habilidad de expresar y comprender los mensajes orales y escritos, la cual constituye la base de todo aprendizaje escolar. Pues, el lenguaje al ser el medio fundamental para la adquisición de conocimientos, permite la transmisión de estos entre maestro-alumno, alumno-maestro y alumno-alumno. Por ello, es esencial que los niños adquieran adecuadamente el nivel de lenguaje esperado para su edad, con el fin de poder acceder de manera satisfactoria  a la escolaridad.

 

Recomendaciones generales para favorecer la correcta articulación del habla en los niños:

Con base a lo anterior, es importante una intervención tempana y oportuna en los niños con dislalia, comprendiendo el papel fundamental que juega el lenguaje oral en las diferentes esferas de la vida del individuo. A continuación, se mencionan algunas recomendaciones para favorecer el desarrollo lingüístico de los niños:

-Hablarle al niño de forma clara, con una velocidad moderada, pronunciando correctamente, sin simplificar las palabras y evitando reforzarle toda expresión defectuosa que en un principio puede resultar graciosa.

-Adecuar el discurso a la capacidad del niño: un discurso muy sencillo no motivara al niño para adquirir nuevo vocabulario o estructuras gramaticales, pero uno complejo será difícil que lo comprenda.

-Escuchar atentamente al niño y responderle siempre a sus preguntas con explicaciones claras, breves y coherentes.

-No interrumpir al niño cuando hable y darle tiempo para que piense sus respuestas, mostrando interés por lo que dice y no cómo lo dice.

-No corregir constantemente los errores del niño, esto sólo conseguirá que sienta miedo a comunicarse. Es mejor ofrecerle un modelo repitiendo correctamente lo que él o ella ha dicho.

-Hablar mucho con el niño, contarle cuentos y familiarizarlo con canciones infantiles, retahílas o rimas.

-Hacer juegos de expresión y mímica facial (alegría, tristeza, asombro).

Cabe mencionar que en caso de detectar algún problema en el lenguaje del niño, el especialista será quien mejor pueda ayudarle y asesorarle. El Fonoaudiólogo o Terapeuta de Lenguaje, será el encargado de evaluar y determinar la necesidad de un tratamiento, siendo esencial la constancia del mismo para un mayor proceso de evolución y efectividad de la intervención.