Es preocupante encontrar que en la consulta diaria muchos de los síntomas y manifestaciones en el oído están relacionados directamente con la exposición a ruido, que hoy en día, pasa por inadvertido, debido a que vivimos en un mundo “ruidoso” y ya ni cuenta nos damos.

Ruido viene del latín, “rugitus”, rugido; por lo tanto, se define el ruido como un sonido no deseado que actúa directamente sobre el Sistema Nervioso Central y el Sistema Nervioso Autónomo produciendo efectos adversos tanto fisiológicos como psicológicos, que interfirieren en las actividades humanas de comunicación, trabajo y descanso. El ruido siempre ha acompañado al hombre y algunas afecciones orgánicas son atribuibles a él. En el mundo moderno la exposición a este factor de riesgo se ha incrementado en tal forma que hoy constituye una de las más notorias formas de deterioro de la calidad ambiental

El oído humano y el de todos los seres vivos que lo poseen, está capacitado para captar sonidos en una gama de intensidades y entre unos rangos de frecuencia acordes con el ambiente sonoro existente en la naturaleza. Si el órgano sensorial de la audición tiene que soportar ruidos excesivos sufre una agresión que, si es severa, puede terminar por destruirlo.

Los efectos o trastornos producidos por el ruido en el ser humano se dividen en dos grandes grupos:

  •      Lesiones otológicas producidas por el ruido.

Conllevan como secuela común la pérdida auditiva; son de gran interés en la patología laboral, pues aparecen como enfermedades profesionales. Se producen por la actuación simultánea de dos factores: el ruido y tiempo de exposición. El ruido comienza a ser nocivo para el oído a partir de 80 dB de intensidad. Ante un mismo ruido, cuanto más tiempo de exposición, mayor lesión se establece.

  • Alteraciones no otológicas producidas por el ruido.

Son enfermedades originadas por el ruido pero que afectan a sistemas alejados del oído y de igual manera, afectan en mayor o en menor grado a gran parte de la población del medio urbano creando una patología somática y psíquica importante y frecuente. Tienen interés en medicina general y patología laboral, ORL, psiquiatras, médicos de familia, psicólogos, etc.

LESIONES OTOLOGICAS PRODUCIDAS POR EL RUIDO

Para comprender las lesiones otológicas producidas por el ruido deben tenerse en cuenta cuatro (4) conceptos básicos: umbral auditivo, adaptación auditiva, fatiga auditiva y trauma acústico.

  •  Umbral Auditivo es la menor cantidad de sonido que puede percibir el oído de un determinado individuo.
  • Adaptación Auditiva es la elevación subjetiva del umbral durante la estimulación con ruido. Si se administra continuamente a un individuo un mismo sonido muy débil, próximo a su umbral, llega un momento en que deja de percibirlo.
  • Fatiga Auditiva es la elevación subjetiva y objetiva del umbral auditivo tras la estimulación auditiva intensa. Si a un individuo con audición normal se le somete a un ruido de 90 dB durante dos horas, su umbral se elevara, es decir, habrá perdido audición; pero transcurrido un tiempo prudencial, vuelve a recuperar su umbral de audición. Este fenómeno es reflejo de un daño reversible en las células ciliadas internas (CCI) y sobre todo, de las células ciliadas externas (CCE).
  •   Trauma Acústico es el deterioro irreversible de la audición producido por exposición al ruido.

Etiología

El ruido es el agente que ocasiona los cuadros clínicos; sin embargo, puede haber diversos factores relacionados con el ruido o no, que inciden de manera fundamental en el desarrollo de las lesiones otológicas inducidas por ruido:

  • La intensidad sonora, cuando es superior a 80 dB (Ward) o a 90 dB (Hood).
  • El tiempo de exposición al ruido, cuanto más tiempo de exposición a un ruido continuo, mas lesión.
  • La frecuencia del ruido, las más lesivas son las situadas entre los 2.000 – 3.000 – 4.000 Hz.
  • El ritmo del ruido, son más dañinos los ruidos discontinuos o intermitentes.
  • La susceptibilidad individual, depende de cada individuo.
  • Otros factores individuales hacen variable la incidencia del ruido sobre el oído: edad, estado general,  condiciones de trabajo, enfermedades otológicas, etc.

Clínica

  • Trauma Acústico Agudo, es el ocasionado por un sonido de gran intensidad que actúa durante un tiempo limitado. Puede ser unilateral o asimétrico. Ocurre principalmente en individuos  relacionados con ciertas profesiones (militares, cantantes, mineros, técnicos en explosivos, personal de discotecas, etc) o hobbies (cazadores).Tras el impacto sonoro aparecen síntomas auditivos: acufeno, hipoacusia neurosensorial, que con el transcurrir de las horas puede desaparecer. En algunos sujetos puede presentarse síntomas vestibulares: vértigo y nistagmos.
  •  Trauma Acústico Crónico, es el producido por exposición prolongada al ruido. Es bilateral y simétrico. Se presenta como enfermedad profesional en sujetos que tienen ocupaciones en un medio en el que se mantiene prolongadamente un ruido de más de 80 dB.: calderos,  operadores de maquina pesada, empleados de industria aeronáutica, metalúrgicos, etc. La exposición crónica al ruido produce síntomas psíquicos y audiológicos. Se distinguen los siguientes síntomas psíquicos: experimentan cambios de carácter (se tornan    irritables, agresivos, disminuye el nivel de atención), insomnio y ansiedad, ocasionando a largo plazo un absentismo laboral. Los síntomas audiológicos, en los estadios iniciales, los sujetos refieren acufeno y sensación de ensordecimiento que desaparecen durante el descanso y reaparecen en la siguiente jornada laboral, hasta que se convierten en síntomas definitivos, transformándose en una pérdida de audición bilateral progresiva, que se instaura lentamente, a lo largo de meses o de años.

Tratamiento

Las lesiones otológicas producidas por el ruido, no tienen tratamiento; una vez instaurada la hipoacusia no tiene ninguna posibilidad de mejoría. Únicamente, frente a un trauma acústico agudo, si se actúa de manera inmediata, recibiendo tratamiento con ORL, existiría la posibilidad de mejorar.

Se recomienda hacer prevención del problema mediante medidas profilácticas:

  • Control audiológico periódico.
  • Estudio de susceptibilidad individual.
  • Medidas de protección individual.
  • Medidas de protección colectiva.

ALTERACIONES NO OTOLOGICAS PRODUCIDAS POR EL RUIDO

Estas alteraciones se presentan por la relación de conexiones indirectas que, partiendo del oído y de la vía auditiva, llegan al Sistema Nervio Central y al Sistema Nervioso Autónomo, desencadenando cuantitativa y cualitativamente un efecto nocivo en distintos sistemas del organismo, que se exponen a continuación.

Malestar
Es quizá el síntoma más común siendo descrito por las personas afectadas como: intranquilidad, inquietud, desasosiego, depresión, ansiedad y/o rabia. Durante el día se experimenta malestar moderado a partir de los 50dB, y malestar severo a partir de los 55 dB de nivel de ruido permanente.

Interferencia en la comunicación

Es conocido que el nivel de conversación, a un metro del hablante, es de 40-45 dB. Hablando a gritos se puede llegar a 75-80dB. Por otra parte, para que la palabra sea perfectamente inteligible es necesario que su intensidad supere los 15dB al ruido de fondo.
Siendo consecuentes, un ruido superior a 35-40dB provocará dificultades en la comunicación oral y a partir de 65dB de ruido, la conversación se torna extremadamente difícil. Estas situaciones, también pueden presentarse, cuando el sujeto intenta escuchar la televisión, música, etc. Ante la interferencia de un ruido, se reacciona elevando el volumen de la fuente creándose así una mayor contaminación sonora sin lograr totalmente el efecto deseado.

En personas que trabajan en ambiente ruidoso, puede ocurrir disfonía recidivante o cambio definitivo de la voz porque somete al órgano laríngeo a una sobrecarga que origina la aparición de lesiones reversibles o irreversibles en las cuerdas vocales instaurándose una alteración de la voz.

Pérdida de atención, concentración y rendimiento académico

Cuando la ejecución de una tarea necesita de señales acústicas claras, el ruido de fondo puede enmascararlas o interferir con su percepción produciendo distracciones que reducen el rendimiento de trabajos que exigen cierto nivel de concentración, afectando la calidad y cantidad del producto de la misma. Algunos accidentes, tanto laborales como de circulación, pueden ser producto de este efecto de enmascaramiento; también, frecuentemente encontramos que los niños que asisten a aulas escolares con altos niveles de ruido no sólo aprenden a leer con mayor dificultad sino que también tienden a presentar bajo rendimiento académico en general.

Trastornos del sueño

A partir de los 50dB, el ruido influye negativamente sobre el sueño  en mayor o menor grado de acuerdo a cada individuo causando: Dificultad o imposibilidad de dormir; interrupciones del sueño que, si son repetidas, pueden llevar al insomnio; disminución en la calidad del sueño; aumento de la presión arterial y el ritmo cardiaco; vasoconstricción y cambios en la respiración; y, si la situación se prolonga, el equilibrio físico y/o psicológico se verá seriamente afectado.

RESUMEN DE VALORES CRÍTICOS DETALLADOS POR LA OMS
A partir de este valor en dB Se empiezan a sentir estos efectos nocivos
30 Dificultad en conciliar el sueño
Pérdida de calidad del sueño
40 Dificultad en la comunicación verbal
45 Probable interrupción del sueño
50 Malestar diurno moderado
55 Malestar diurno fuerte
65 Comunicación verbal extremadamente difícil
75 Pérdida de oído a largo plazo
110 – 140 Pérdida de oído a corto plazo

Alteraciones relacionadas con el estrés 

Las personas sometidas de forma prolongada a situaciones de ruido que sean perturbadoras y afecten los niveles de atención, concentración o comunicación, y que al mismo tiempo, afecten la tranquilidad, descanso o sueño, suelen desarrollar: Cansancio crónico; tendencia al insomnio, con la consiguiente agravación de la situación; bradicardia o taquicardia; hipertensión; cambios en la composición química de la sangre; trastornos del sistema inmune responsable de la respuesta a las infecciones y a los tumores; vasoconstricción periférica; desordenes endocrinológicos de diversa índole; trastornos psicofísicos tales como ansiedad, manía, depresión, irritabilidad, náuseas, jaquecas,  neurosis o psicosis en personas predispuestas a ello; cambios conductuales, especialmente comportamientos antisociales tales como hostilidad, intolerancia, agresividad, aislamiento social y disminución de la tendencia natural hacia la ayuda mutua.

RECOMENDACIONES

  • Concientizar la población a cerca de los métodos de prevención auditiva.
  • Controlar el tiempo de exposición a ruido en caso de trabajo industrial y/o actividades de entretenimiento, tales como discotecas, uso de Ipods, etc.
  • Realizar control auditivo dependiendo del tiempo e intensidad a la exposición a ruido, cada 6 meses o 1 vez al año.
  •  Utilizar protección auditiva adecuada durante el tiempo de exposición a ruido.
  • Evaluar la susceptibilidad individual de pérdida auditiva, según antecedentes familiares.
  • Realizar controles audiológicos anuales en población a partir de los 50 años.